Escribir para mantenernos vivos

jueves, 13 de julio de 2017

Deseo hundido
en la perversión
de el ave
que se quedó sin vuelo.

Un niño le pregunta
a su padre
por qué no puede volar
y él protagonista empieza a caminar.

Cuatro ojos se miran
soñando con tan solo
pensar
Se enciende la cara del mar.

Un interrogante nace
de cualquier arte
que conduce a tu cuerpo
hacia la ciudad de los regresos.

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