Escribir para mantenernos vivos

sábado, 29 de julio de 2017

Tu teoría

¿Qué lees? Pronuncia un eco. ¿Ahora?, ¿en este momento? Ningún libro. Estoy transitando un hábito, y es el de extirpar los aguijones que se han enquistado sobre mis carnes. Quizás a tu amor por la elite intelectual le haga ruido. Pero yo ya he leído en otros caras que eran la mía, sin saberlo. Desde pequeña, huí en paginas que prometían solventar el dolo. Embarcandome, de un autor en otro, lejos de los sujetos que no podían llevarme a una calma. Fueron tantas las hojas, aunque no se quiera creer, porque tal vez soy demasiado joven. Lo siento. Ahora no puedo debatir sobre la audacia de aquella pluma sagaz. Estoy utilizando el tiempo para procesar desenlaces. Si supiera cuántas noches dormí en ultratumbas con lomo otoñal. No pretendo comprensión. Tan solo dejen de insinuar que uno debe ser otra cosa. ¿Por qué someten a los otros bajo sus propios miedos? No soy tu historia, tenemos distinto número de pasajero. Dejame continuar. Quiero sacar esta espina, parece medir lo mismo que una anémona. Ay! Sí, puedo sentir el sincrónico dolor invadiendo mi paraiso. 07:47 p.m. Anoto el registro. ¿Entienden que hizo falta una gran relatividad temporal para que yo hoy anime a los brazos? Aún así, nada es más dulce sobre el paladar, que el dolor puntual. ¡Estoy sufriendo! No concibo placer mejor que este de darme cuenta que algo pasa. Y sé el lugar donde hay que operar. Me duele, maldita sea. Pero no voy a quedarme palideciendo. Jamas llegaré a la putrefacción, qué esperen los gusanos verderos. Porque en esta hora me quedan estacas y puedo observarlas. No me van a llevar porque estoy aprendiendo a utilizar lo que conozco. Surcare cada uno de los destierros que sean necesarios, para poder vivir conmigo sin vendas. Y me ire de todos esos ríos donde no haya cerca, tierra. Deshacerme quiero. Con lágrimas escribiré mi próximo cielo. Para nadarlo y besarlo. Porque en él haré el mejor amor que pude haber soñado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario