Escribir para mantenernos vivos

miércoles, 19 de julio de 2017

Desperté. De nuevo acá resbalando una letra d sobre la alfombra blanca. Otra vez aparezco brillando como un mar de lámparas. ¡Hola!. ¿alguien allí? la nada me acompaña. Puedo decir que dormí bien en la noche. No fue distinto de cuando duermo y es de día, pero no tengo ninguna queja hacia semejante goce. Desperté. ¡Chau! Ahora me quedo acá y no los veo mas. Sí, ustedes, los ausentes, no podrán apreciar mi figura. No sé, ¿qué? el no saber invade mi bosque. Tumultos de flores inciertas descomponen las piernas de una luciernaga. Quiero poder expresar un compas, o tan solo, una energía volátil sin antifaz. Pero estoy muda y estancada en la condena humana. A veces me gustaría hacerme humo. No por falta de amor hacia lo que es el mundo. Estoy en un absoluto amor no finito con respecto a este mar desnudo. El problema es lo que no existe. En su cosecha deshojada yo no quiero asumir ni una mirada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario